…”toma mi
vida nueva antes de que la espera desgaste años en mi”.
Y si… no
existiera el dinero…
¿Trabajaríamos
en lo que trabajamos?
¿Nos
dedicaríamos a lo que nos dedicamos?
Creo que
una de las cosas que te ayudan a ser feliz es dedicarte a lo que realmente
estás llamado. Sentirte útil en la sociedad que nos toca, servir a los demás, dar amor...
Después de
haber descubierto la vocación una vez empezada la carrera, puedo dar las
gracias por haberme dejado conducir por este camino. Sin saber cómo, me
encuentro en el presente con poquitos años de experiencia, pero esto me llena tanto... Y no creo que sea sólo el hecho de estar empezando.
Sí… llego a
mi casa cansada física y psicológicamente, a veces pienso en los problemas de
ellos y en sus dificultades, pienso (y me cabreo) por cómo está el sistema,
pienso que yo misma podría dar mucho más de mi… Pero cuando el cansancio se me
va, pienso en las risas, abrazos, palabras y gestos de estos “locos petardos”,
que no hay quien los pare. También pienso que sí, esto es lo que hay y,
partiendo de ahí, he de hacer lo que mejor sé hacer con buena voluntad. Me
pongo a trabajar y a idear métodos para que ellos me entiendan y me acepten.
Cuando
llega el primer día de todos, ves aquello tan grande y a ti tan pequeña... que,
a pesar de haberlo estudiado, te preguntas: bueno, ¿y ahora qué hagoo???
Pero ellos
te guían, ellos mismos te dicen por dónde tienes que empezar, ellos te ayudan a
que les ayudes.
Por eso, y
por muchas cosas más, estoy dispuesta a pringarme las manos todos los días de
azul
