miércoles, 3 de septiembre de 2014

TRABAJO

…”toma mi vida nueva antes de que la espera desgaste años en mi”.

Y si… no existiera el dinero…
¿Trabajaríamos en lo que trabajamos?
¿Nos dedicaríamos a lo que nos dedicamos?

Creo que una de las cosas que te ayudan a ser feliz es dedicarte a lo que realmente estás llamado. Sentirte útil en la sociedad que nos toca, servir a los demás, dar amor...

Después de haber descubierto la vocación una vez empezada la carrera, puedo dar las gracias por haberme dejado conducir por este camino. Sin saber cómo, me encuentro en el presente con poquitos años de experiencia, pero esto me llena tanto... Y no creo que sea sólo el hecho de estar empezando.

Sí… llego a mi casa cansada física y psicológicamente, a veces pienso en los problemas de ellos y en sus dificultades, pienso (y me cabreo) por cómo está el sistema, pienso que yo misma podría dar mucho más de mi… Pero cuando el cansancio se me va, pienso en las risas, abrazos, palabras y gestos de estos “locos petardos”, que no hay quien los pare. También pienso que sí, esto es lo que hay y, partiendo de ahí, he de hacer lo que mejor sé hacer con buena voluntad. Me pongo a trabajar y a idear métodos para que ellos me entiendan y me acepten.

Cuando llega el primer día de todos, ves aquello tan grande y a ti tan pequeña... que, a pesar de haberlo estudiado, te preguntas: bueno, ¿y ahora qué hagoo???
Pero ellos te guían, ellos mismos te dicen por dónde tienes que empezar, ellos te ayudan a que les ayudes.


Por eso, y por muchas cosas más, estoy dispuesta a pringarme las manos todos los días de azul 


:)
https://www.youtube.com/watch?v=iIFZRYXgIoA
Por las verdaderas vocaciones


viernes, 22 de agosto de 2014

CONFIANZA, VIDA TRANQUILA

Vivir calculándolo todo ¡es agotador!
Lo sé por experiencia.
La soberbia me invadía y, a veces, me invade. Todo perfecto...

Tras años sé, en la teoría, que todo es más fácil si confías. En fin... de todas maneras, hagas lo que hagas, lo que te tiene que pasar te pasará.

Calculaba situaciones, diálogos, resultados, futuros,... casi todo. 
¡Es agotador!

El Pastor nos apacigua y sosiega con su cayado y su vara.
Es sabio, sabe lo que nos viene bien a cada uno, aunque a veces no lo entendamos y queramos tener más pelos en la cabeza de los que ya están contados.

Confiar en la Sabiduría,
confiar en la Verdad, 
es lo que me hace tranquila.
Y, a veces se me olvida. Y todo vuelve a ¡ser agotador!
Por eso necesito más práctica, para que no se me olvide confiar. 



SALMO 23

El Señor es mi pastor, nada me falta.
En prados de hierba fresca me hace reposar,
me conduce junto a fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas.
Me guía por el camino justo,
haciendo honor a su Nombre.
Aunque pase por un valle tenebroso,
ningún mal temeré,
porque Tú estás conmigo.
Tu vara y tu cayado me dan seguridad.
Me preparas un banquete
enfrente de mis enemigos,
perfumas con ungüento mi cabeza
y mi copa rebosa.
Tu amor y tu bondad me acompañan
todos los días de mi vida;
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término.


Tener a alguien que sabes que no te va a fallar... eso sí que es un regalo.

Llévame, guíame.