Ella es Tani, una yorksire terrier que no pasaba de los 2,5 kg de peso, orgullosa donde las haya habido, ladradora e incluso "manipulanta", como decía mi madre.
Aunque para algunas personas que la conocieron pudo ser un incordio (ya que cada vez que alguien venía a casa la teníamos que encerrar porque mordía a la gente), a mi me ha dado mucho.
Aún la hecho de menos.
De ella he aprendido que un animal necesita de muchos cuidados y atenciones (aunque ella casi nunca se puso malita).
He aprendido que los mordiscos, aunque sean de un perro pequeño, duelen.
Por Tani fuimos capaz de coordinarnos toda la familia para que pudiéramos viajar, puesto que nos negábamos a que ella viajase en una jaula al lado del motor de un autobús. También supimos cuánto costaba un billete de mascota para el barco de Euroferrys (cerca de 14€, aunque gracias que sólo tuvimos que pagar una vez) y sentimos el aire fresquito y húmedo al hacer todo el trayecto del viaje en la terraza del barco de Balearia porque no permitían animales dentro.
También aprendí a andar sigilosa por casa cuando llegaba de fiesta de madrugada.
Me acostumbré a no estar sola en casa, sabía que siempre había alguien aunque fuera en una habitación acostada.
Nos gustaba tenerla con nosotras en invierno porque era muy calentita.
Le hacíamos elegir entre mi madre o yo, al final siempre se iba con mi madre, aunque dudaba por mucho tiempo.
He aprendido que la quería mucho más de lo que pensaba...
Este verano se fue.
Pero estoy tranquila. Se fue cuando yo estaba de viaje en un campamento, le pregunté al Padre Carlos si los perros iban al cielo de los perros. Me respondió que no. Pero también me dijo que, cuando llegue la Gloria, todos aquellos seres que han significado mucho para nosotros en esta vida, volverán a estar con nosotros.
Además, cuando rezo Laudes veo en los Salmos que se habla de ellos, aquí os dejo una prueba:
SALMO 148
Alabanza del Dios creador |
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Así que sé que Tani está bien :)
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